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Temporada Verano 2023

Ruta de 4 días - La Cordillera Cantábrica Asturleonesa hasta la costa en Ribadesella

La Montaña de Riaño y el macizo del Mampodre, los cordales montañosos de Ponga, la cabecera del río Nalón (Parque Natural de Redes) y el valle del río Sella desde Cangas de Onís a la costa en Ribadesella

35-47 km diarios

26 al 29 de agosto 2023

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Si te apetece viajar en tu bici por nuevos lugares y caminos,  acompáñanos a recorrer entornos de naturaleza excepcional en la Cordillera Cantábrica, al sur de los Picos de Europa.

Hemos planificado 4 rutas, desde el NE de León,  en la vertiente sur de la Cordillera, y en la norte por el oriente Asturiano y finalizamos en la costa Cantábrica. Recorridos por caminos y pequeñas carreteras, para disfrutar del contacto con la naturaleza en entornos emblemáticos y representativos de la Cordillera Cantábrica.

Circulamos por paisajes agrestes y lugares sobresalientes de montaña, crestas escarpadas y picos elevados de rocas calizas, de pizarras y de areniscas, con estratos plegados, retorcidos y quebraos que muestran las huellas de circos, que excavaron antiguos glaciares. El viaje en bicicleta nos permite conocer estos lugares espectaculares, y experimentar momentos de vivencias y emociones agradables y positivas.

En la vertiente sur, al borde de la meseta castellana, conoceremos lugares del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre, en León, montañas drenadas por los ríos Esla y Porma.

Enlazamos con la zona asturiana por los puertos de Tarna, San Isidro y Ventaniella, hacia el Parque Natural de Redes y el Parque Natural de Ponga, en la vertiente norte, donde se notan fuertes contrastes y variedad de situaciones ecológicas, por la proximidad de la costa, la forma del relieve y el juego de valles y peñas.

Son territorios de montañas singulares, donde las cumbres son elementos simbólicos que escenifican el paisaje de la Cordillera Cantábrica, con alturas de 2.000 m, como el cordal del Mampodre, donde se observan morrenas, circos glaciares, simas y gargantas, en la Peña del Mediodía, el Cervunal, o la Cruz; o en las cumbres de cuarcitas y areniscas que rodean el embalse de Riaño, como el Gilbo, Pintas, Llerenes, Cabeza, o Yordas; en el Puerto de San Isidro se alzan el pico Toneo, Fuentes, Agujas o Hazas; y destacan, en Ponga Peña Ten, Pileñes y la serie de cumbres cordal del Ponga con el enriscado y altivo Tiatordos.

El clima imprime personalidad a estos paisajes, pues las peñas quedan cubiertas por nieblas que se arrastran  y se desvanecen produciendo brumosidad, y las nieblas que se agolpan en los fondos de valles (mar de nubes), al despertar del día, mientras en los altos brilla el sol. Un ambiente que favorece los bosques extensos, que recorremos inmersos entre robles, hayas, abedules, y pinares, con matorrales de brezo, retamas, piornos,  y salpicados de prados en los puertos, laderas y fondos de valle. Una mezcla de masas forestales y praderías de  uso tradicional ganadero; favorecido por la humedad invernal y en verano con las brumas, nieblas, rocíos, lloviznas y los contrastes térmicos que se generan por la topografía compleja de la montaña. Entornos de enorme interés faunístico, rincones donde presagiamos la presencia de animales libres y salvajes, y donde sorprender algún lobo, oso, rebeco, urogallo, carpintero negro o pico menor.

Descendemos en nuestras bicis, desde los puertos y collados hacia la vertiente norte, donde los  valles son profundos, con gargantas y desfiladeros que han excavado los ríos, pues desde la divisoria de cumbres se salva un fuerte desnivel,  2.500 m hasta la costa, frente a los 1.500 m de la zona sur hacia las llanuras castellanas. Por valles cerrados, entre rocas verticales, como el la del río Andamios en Vibuli; las hoces del Ponga en Sobrefoz; la hoz de Santa Fustia en Viegu y en Vidosa, y más abajo, en el Río Sella, el desfiladero de los Beyos. Seguimos por las gargantas que cierran valles recogidos y abrigados, con bosques de ribera bien conservados, y donde a los huertos acompañan cultivos y prados de siega.

Y nos sorprenderá encontrar muestras arquitectónicas, en los pueblos que recorremos en nuestras bicis, como Maraña, La Uña, Lois, Isoba, Bezanes, Sobrefoz, San Juan de Beleño, Viboli o Viegu. Aún veremos singulares edificios construidos con piedras y madera  locales, restos conservados en aldeas y pueblos como los hórreos y casas de corredor,  chozos y majadas, pequeñas iglesias con detalles escultóricos y artesanías en su interior. Y también infraestructura minera abandonada, de mercurio extraído del cinabrio en la caliza de montaña en Maraña y Lois; de talco en Isoba, de pirita en Puebla de Lillo,  o fluorita en Burón.

Y tras pasar por Cangas de Onís y Arriondas,  a tan solo 90 m de altitud, finalizamos en el litoral cantábrico, en Ribadesella, donde la desembocadura del Sella forma un estuario que divide a la ciudad en dos. En la franja estrecha de su costa, los afloramientos rocosos jurasicos, de los acantilados margo-calcáreos, tienen grutas y bufones, y singulares icnitas de dinosaurios y fósiles de Pectinidos y Belemnites; y también hay pequeñas playas y calas de arenas, de interés turístico.

Pasamos por poblaciones de atractivo turístico: Riaño, Cangas de Onís, Arriondas y Ribadesella, lugares, donde conocer la historia de sus edificios monumentales, la arquitectura indiana, y disfrutar de las cualidades gastronómicas asturianas.

Plan de actividades

Primer día

Una ruta desde Lario y por Liegos hasta Lois, llamada la “villa culta” del Noreste leonés, y situado en lo más profundo del valle Dueñas, en un anfiteatro montañoso rodeado de picos de caliza y bosques de haya y roble albar;  y un conjunto urbano de casas de hidalgos y la Catedral de la Montaña o Catedral del Latín.

En descenso por el río Dueñas, se encuentran las pequeños aldeas de Ciguera y Salamón, con el ecomuseo de la Lana Merina Trashumante. Y llagamos a Salas, con calzada romana,  llamada Camino Real, Vía Romana de la Conquista, Ruta del Esla, Camino de los Carros, Vía Saliamica y Ruta Vadiniense. Finalizamos en el nuevo Riaño, a la orilla del embalse que inundo uno de los valles más bonitos y fértiles. Los 100 km de costa y las emblemáticas cumbres que se reflejan en sus aguas, es conocido, para reclamo turístico, como los “fiordos leoneses”, aunque ya era llamado la “Suiza Española”. Podremos visitar su museo etnográfico y realizar alguna excursión en barco.

Segundo día.

Pasamos por Acebedo y Maraña, al pie del espectacular Macizo de Mampodre, montaña de relieve escarpado, desniveles acusados y un mosaico de roca desnuda y pastizales.

Por el camino a la ermita de Riosol, donde se cree nace el río Esla, en las turberas de Tarna y Las Señales, incógnita aún  abierta¡¡,  subimos al puerto de Tarna, donde quedan restos de fortines;  y al norte el hayedo de Fabucado o Fabucauya, y nos dirigimos al puerto de las Señales , lugar minero, de antiguas explotaciones de cinabrio.

Una bajada nos lleva al pinar de Lillo, en la cuenca alta del Río Porma, bosque relicto (de pino silvestre, con hayas, robles, serbales, acebos y abedules), de los bosques mejor conservados de la Cordillera Cantábrica. Cerca del puerto de San Isidro visitamos el lago de Isoba. Por el camino de Wamba pasamos al Parque Natural de Redes, en la fachada norte, que es azotada por los vientos marinos, y por ello la vegetación con atlántica de bosque mixto de frondosas. 

Llegamos a la majada y vega de Brañagañones, (nombre derivado de los cantaderos de urogallo que había), lugar con huellas de circos y morrenas glaciares del Pleistoceno, en las cumbres Picota de las Hazas y Peña del Viento. Aquí encontramos un lugar montañoso aislado, con prados y rodeado de frondosos hayedos, con árboles centenarios, y un refugio casín; un lugar tranquilo, apacible, para disfrutar de la naturaleza y descansar. Un servicio de taxi singular, permite que los participantes que no montan en bici puedan llegar.

En la bajada encontramos vacas de raza casina o asturiana de montaña, en peligro de extinción, con la que se elabora el queso casín.  En descenso llegamos a Bezanes, del Ayuntamiento de Campo de Caso. El paseo por sus calles nos descubre la arquitectura en piedra y madera de viviendas, cuadras y tenadas, hórreos y paneras, con decoraciones en las maderas de los balcones, corredores, barrotes y pasamanos, que nos traslada a conocer el modo de vida del pasado.

Tercer día.

Desde el pueblo de la Uña seguiremos el camino al puerto de Ventaniella, por donde discurre una falla, también huellas de lengua glaciar;  y  paso histórico obligado y frecuentado para la provincia de León hacia Castilla, llamado Camino Real, por el valle del río Ponga. En la pradera de Ventaniella se encuentra la ermita y un caserío (el arrendatio estaba obligado a dar hospedaje a vecino o transeúnte, y facilitarle grasa, sal, vinagre y un puesto a la lumbre, así como un pedazo de pan».).

Descendemos por el antiguo camino Real entre laderas cubiertas de masas forestales:, como las de Arcenorio, Ventaniella, y en Sobrefoz la de Salguerosa;  y llegamos a Sobrefoz, con varios ejemplos de la arquitectura tradicional (casas y palacios). Aquí realizamos un recorrido geológico con especialista, que nos explica el complejo paisaje de pliegues, cabalgamientos, desplazamientos, mantos de corrimiento y fracturas, modelo de la geología de la Cordillera. Después llegamos a San Juan de Beleño, con casas de indiano del siglo XIX, y donde visitar el centro de Interpretación del Parque Natural de Ponga. Al collado de los Bedules se sube por una pista, desde aquí las vistas  panorámicas son excepcionales.

Descenso con dos opciones: una por Viegu, por carretera de montaña por un desfiladero con vistas espectaculares. O por pista a Viboli, una aldea perdida y semiabandonada, por la foz de los Andamios, en un recorrido espectacular.

En ambas alternativas llegamos a Puente Vidosa, ya en el desfiladero de los Beyos, garganta excavada por el Sella sobre rocas carbonatadas, en su actividad fluvial y procesos kársticos.  Podremos visitar la cascada Aguasaliu de 20 m de caída y realizar una tirolina. Dormimos en Cangas de Onís, antigua capital de Asturias, donde recorrer el casco urbano con casonas de estilo montañés, el palacio Pintu, Iglesias, puente romano, etc.

Cuarto día

Desde Cangas de Onís y por la orilla del Sella, viajamos ahora en el fondo del valle, donde están las terrazas fluviales con vegas,  por caminos que enlazan los caseríos, como Villanueva donde se encuentra el Monasterio prerrománico de San Pedro (siglo XII). Y  llegamos a Arriondas,  concejo de Parres, lugar de inicio del descenso del Sella,  (el primer descenso en el año 1931). Avanzamos dirección E y NE por las aldeas de Pendás, Bodes, Sinariega, pueblo con tradicionales cuadras en la planta baja y de arquitectura bien conservada, y  situado a la falda de los cerros Pierralabrada (495 m) y Lagunas (411 m); y en  Tresmonte, del Concejo de Ribadesella, iniciamos la subida a Monte Moro, para cruzar a vertiente norte, donde las vistas de la costa son sorprendentes.

Descendemos a Nocéu, Cuevas del Agua y la Cuevona, una cavidad natural en caliza.

El paseo por el pueblo nos descubre los hórreos y un puente colgante sobre el río Sella. Continuamos hacia Ribadesella, por caseríos de los núcleos de Sardalla y Ardines, y a la ría del Sella, estuario que ha sido rellenado con las mareas y colonizado por edificaciones.

Visita del Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo, representativo del arte rupestre de Europa durante el Paleolítico Superior, contiene extraordinarias manifestaciones de arte rupestre paleolítico; y una Ruta en barco, en lancha, por los Acantilados del Infierno. 

Por el paseo marítimo hasta la Punta’l Pozu, mirador al mar y acantilado, podemos llegar a las huellas de dinosaurios, icnitas y rastros de pisadas de saurópodos en el acantilado, en estratos casi verticales. Fin de actividad Ruta Cicloturista

Los que decidan dormir en Ribadesella o Colunga, para iniciar el viaje de vuelta el  30 miércoles, pueden elegir visitar Ribadesella: Museo al aire libre de paneles de Mingote; La Lonja Cofradía de Pescadores;  pinturas de la iglesia de Santa María Magdalena, senda de observación ornitologica del parque del Malecon; paseo marítimo a la playa de Santa Marina  con palacetes modernistas, de la colonia de veraneantes, casco histórico con edificios del siglo XVI, ermita de la Virgen de la Guía con panorámica de la rasa y costa de acantilados.

Y en Colunga visita del centro MUJA, Museo del Jurásico Asturiano, con los fósiles encontrados en la región, réplicas y huesos de esqueletos de dinosaurios. Edifico singular con forma de huella tridáctila de dinosaurio. En la costa de Colunga huellas de dinosaurios. Centro de Interpretación Sierra del Sueve, observación de cetáceos y aves desde la línea de costa; en el cabo de Llastres, los Pedreros, (de La Güelga, en La Isla, y Güerres) hábitat de gran variedad de especies del intermareal, en marea baja, para fotografiar y observar las charcas repletas de alevines de peces, crustáceos, anemonas y actinias, gasterópodos, pulpos.

Precios Aproximados  

Organización, seguros, guías actividad, apoyo coche, transporte bicis furgón y conductores entre rutas (4 días de actividad)

440€

Aperitivos, comida picnic (2 días), seguros, visitas especialistas y centros (4 días)

44€

                        Total (provisional)                                484 EUROS  ***

***Calculados para 12 participantes. Puede reducirse al aumentar hasta máximo 20.

Comida en bar 2 días -a elegir (no incluido)

Viaje en lancha en Ribadesella. Opcional (no incluido)

Alquiler bicicletas eléctricas: 50 €/día incluye a traslado inicio- y recogida fin de ruta

    200 € /4 días

Alojamientos, desayunos y cenas (no incluido). Reservar cada participante o indicar elección para reserva

Alojamiento Opcional — noche del martes 29

Ribadesella

Colunga:

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